Repensar las realidades rurales: cuáles son los desafíos y dónde se encuentran las oportunidades

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Contexto: El informe “Reinforcing Rural Resilience” se presentó durante la reunión ministerial de desarrollo regional de la OCDE en Varsovia, Polonia, y fue presentado también en la Conferencia del Pacto Rural de la UE en Cortrique, Bélgica, el 16 de septiembre. La primera Conferencia Rural de la OCDE sobre América Latina representa una oportunidad para lanzar los Policy Highlights en español y portugués, y para seguir difundiendo sus conclusiones en toda América Latina.

En el imaginario colectivo, las regiones rurales suelen evocar imágenes de abandono y decadencia. Sin embargo, esto está lejos de reflejar la realidad.

Las zonas rurales albergan al 30 % de la población de la OCDE y, en algunos casos, están creciendo más rápido que las ciudades en términos de desarrollo, productividad e innovación. Entonces, ¿por qué las narrativas obsoletas sobre el declive rural siguen eclipsando sus contribuciones? Ha llegado el momento de desmontar los mitos que frenan a estas regiones.

Mito uno: las regiones rurales están en declive de manera uniforme

Muchos países de la OCDE afrontan una baja productividad y un crecimiento lento, y con demasiada frecuencia se pasa por alto la aportación de las zonas rurales al desempeño nacional. Si bien es cierto que la brecha entre las grandes ciudades y el resto del país se ha ampliado desde la crisis de 2008, la realidad es más compleja.

De hecho, en 12 países, las regiones rurales contribuyeron con más del 30 % del crecimiento nacional. Y en 11 países de la OCDE – entre ellos Austria, Estonia, Finlandia, Alemania, Japón y Portugal – más de la mitad de las regiones registraron un crecimiento del PIB per cápita superior a la media nacional (2001 – 2021). En un caso espacialmente revelador, en Escocia, Reino Unido, las zonas remotas representaron más del 80 % del crecimiento total de la productividad entre 2010 y 2018, mientras que las áreas urbanas tuvieron una contribución neta negativa.


Proporción de regiones rurales cuyo crecimiento del PIB per cápita supera la media nacional

Fuente: OECD (2025), Reinforcing Rural Resilience, OECD Rural Studies, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/7cd485e3-en.

Mito dos: las regiones rurales están perdiendo población de forma generalizada

Es cierto que el 40 % de las regiones rurales remotas han experimentado una disminución de su población en las últimas dos décadas, y se prevé que estas tendencias continúen. La emigración de jóvenes hacia otros territorios agrava las presiones asociadas al envejecimiento demográfico.

Sin embargo, la historia vuelve a ser más matizada. En 17 países de la OCDE, la población ha aumentado en las zonas rurales, especialmente en aquellas cercanas a las ciudades.

De manera más general, la movilidad se ha presentado durante mucho tiempo como la solución milagrosa, como si las personas que no encuentran oportunidades en un lugar solo tuvieran que mudarse a otro. Sin embargo, hoy en día, las políticas basadas en esta idea muestran sus limitaciones, porque las personas no son tan móviles como se suele suponer. En promedio, solo alrededor del 2 % de la población de la OCDE se desplaza entre regiones cada año.

Por eso, el objetivo de política del «derecho a quedarse» promovido por la Comisión Europea es tan importante. Los análisis de la OCDE muestran que la atractividad de una región depende de factores habilitadores: conexiones de transporte, Internet de calidad, servicios como salud y educación, y vivienda asequible.

Mito tres: las economías rurales carecen de innovación

También es erróneo suponer que las comunidades rurales carecen de innovación, cuando en realidad la innovación en estas zonas no se limita únicamente a lo tecnológico, sino que también incluye aspectos no tecnológicos, como los sociales, organizativos y los basados en servicios.

Un buen ejemplo de innovación social exitosa puede verse en Escocia, donde la agencia Highlands and Islands Enterprise trabaja con empresas y organizaciones de economía social, ofreciendo apoyo a aquellas que están considerando trasladarse o expandirse a su región. En 2024, la agencia había creado y mantenido 1 200 empleos en 82 zonas frágiles, generando además un aumento de la facturación de £619,7 millones para sus empresas.

Lo más importante es que la difusión de la innovación es tan relevante como la invención. Adoptar y adaptar tecnologías ya existentes es uno de los principales motores de la productividad rural. En Estados Unidos, por ejemplo, más de un tercio del crecimiento de la productividad en los condados rurales entre 2010 y 2020 se debió a un uso más eficiente de los recursos, incluidas las competencias y la adopción de tecnología.

Mito cuatro: los responsables políticos se centran en las ciudades para la acción climática

Las regiones rurales generan el 63 % de la electricidad renovable total en los países de la OCDE. Dado que casi 200 países se han comprometido a triplicar la capacidad mundial de energías renovables para 2030, son las zonas rurales las que poseen el mayor potencial aún sin explotar en materia de energía renovable. En la Unión Europea, las áreas rurales concentran el mayor potencial no aprovechado para la producción de energía renovable – casi el 80 % – según el Centro Común de Investigación de la UE (Joint Research Centre).

Caminos a seguir para liberar el potencial rural

Las regiones rurales deben dejar de ser presentadas únicamente desde una perspectiva de declive y de sesgo urbano, y empezar a considerarse como espacios diversos de resiliencia e innovación. El reciente informe de la OCDE sobre Reinforcing Rural Resilience cuestiona algunos mitos sobre el declive rural y destaca seis vías comprobadas para liberar el potencial de las regiones rurales.

Aprovechar las fortalezas

En primer lugar, se propone apoyarse en las fortalezas rurales, incluidos los recursos locales, las especializaciones exportables y los recursos naturales, para impulsar el crecimiento en sectores como la manufactura y las energías renovables. Uno de cada cinco empleos rurales se encuentra en la manufactura, y su participación en el valor añadido rural ha aumentado durante las dos últimas décadas (del 18,5 % en 2000 al 21 % en 2019).

Con la manufactura digital, se espera que esta tendencia continúe. En Arezzo, Italia, la industria textil tradicional se ha modernizado mediante innovadores sistemas de diseño asistido por ordenador y ha aprovechado su proximidad a Milán para acceder a mercados más amplios.

Conectar a quienes son más difíciles de alcanzar

En segundo lugar, invertir en infraestructura digital es fundamental. La velocidad de internet sigue siendo, en promedio, un 30 % más lenta en las zonas rurales de los países de la OCDE. Reducir la brecha digital entre zonas urbanas y rurales tiene un gran potencial para las regiones rurales, especialmente para diversificar la economía rural, apoyar el emprendimiento y crear oportunidades mediante asociaciones público-privadas para la innovación y la prestación de servicios públicos. Corea demuestra lo que es posible: desde 2010, políticas proactivas de banda ancha rural han convertido al país en el miembro de la OCDE con la menor brecha digital entre zonas rurales y urbanas.

Invertir en asociaciones rural-urbanas

En tercer lugar, mejorar el acceso a los servicios mediante un mejor transporte, la co-localización y la prestación digital de servicios aumenta el atractivo de las zonas rurales. Esto también implica fomentar asociaciones entre zonas rurales y urbanas para promover la cooperación, en lugar de la competencia, entre ambos espacios. En Texas y Carolina del Norte, en Estados Unidos, comunidades rurales han sido conectadas con proveedores de atención sanitaria urbanos mediante unidades móviles de salud e iniciativas de telemedicina.

Integrar la política rural

En cuarto lugar, es necesario integrar la política rural en el conjunto de las políticas públicas y adaptarla a las realidades locales. Los enfoques basados en el territorio son esenciales, ya que las necesidades de las zonas rurales remotas, de las zonas rurales cercanas a ciudades y de las ciudades intermedias difieren ampliamente, y un enfoque único no dará resultados.

El desarrollo rural abarca numerosas áreas de política pública: agricultura, vivienda, transporte, educación, salud, digitalización y mercados laborales. Por ello, el conjunto de políticas para el desarrollo rural debe ir más allá de enfoques estrictamente sectoriales. La “evaluación del impacto rural” (rural proofing) es una herramienta cada vez más utilizada en países como Canadá, Chile, Finlandia, Irlanda, España y Suecia.

Trabajar desde abajo hacia arriba

En quinto lugar, es necesario dotar a los gobiernos regionales y locales de recursos, competencias y capacidad de ingresos que permitan un desarrollo más impulsado desde la base. En las condiciones adecuadas, otorgar a las autoridades locales un mayor control sobre los recursos puede fomentar un desarrollo más proactivo y específico, que refleje mejor las realidades locales.

Por último, la población rural debe participar en la elaboración de las políticas. Las herramientas de gobernanza deben integrar las voces locales en la toma de decisiones desde una etapa temprana, mediante consejos de asociación, acuerdos contractuales, mediadores rurales o plataformas informales. En Australia se han observado buenos resultados con la iniciativa Regional Development Australia (RDA). Los líderes locales reciben formación específica que les permite actuar como enlaces de confianza entre sus comunidades y las agencias gubernamentales en ámbitos que van desde la energía hasta la educación.

El programa europeo LEADER busca lograrlo implicando a actores locales a través de Grupos de Acción Local y adaptando las estrategias de desarrollo a las necesidades de cada territorio.

Las regiones rurales pueden ser parte de la solución

Desmentir estos mitos no significa que los desafíos sean insignificantes. Pero demuestra claramente que las regiones rurales no son solo parte del problema: también forman parte de la solución. Las regiones rurales son importantes para el crecimiento agregado de los países de la OCDE y pueden contribuir a construir economías más competitivas. Debemos evitar que aumente el descontento rural en los países de la OCDE y poner un mayor énfasis en el bienestar rural y en la transformación de estos territorios.

Aprovechando las oportunidades que ofrecen las energías renovables, la innovación digital y la manufactura avanzada, podemos garantizar no solo que estas regiones no queden rezagadas, sino también que nuestros países prosperen.


Para profundizar, consulta Place-Based Policies for the Future y Reinforcing Rural Resilience. No te pierdas la OECD Latin American Rural Development Conference 2025 de la OCDE, que se celebrará en Río de Janeiro.

Dorothée Allain-Dupre
Head of Divison - Regional Development and Multi-level Governance at  | Website |  + posts

Dorothée Allain-Dupré is Head of the Regional Development and Multi-level Governance Division within the Centre for Entrepreneurship, SMEs, Regions and Cities of the OECD. She oversees a team of 35 experts providing governments with evidence, data, analysis, policy advice and recommendations to strengthen the competitiveness and resilience of regions, mitigate regional disparities, and improve multi-level governance and subnational finance. She oversees OECD programmes on regional development, rural development and regional attractiveness, multi-level governance, decentralisation, and subnational finance and investment, among other areas. In her position, Dorothée is driving the work of the OECD’s Regional Development Policy Committee.

A French national, Ms Allain-Dupré holds a master’s degree in Public Policy from École Doctorale Sciences-Po (France), a master’s degree in European Studies from the University of Sussex (UK), and a bachelor’s degree in Public Affairs from Institut d'Etudes Politiques, Sciences-Po (France).