De las lluvias a la respuesta: cómo los datos guiaron la recuperación en Maipú

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El sábado 31 de enero de 2026, una sola nube transformó Maipú en menos de una hora. Descargó 17 milímetros de lluvia en solo cuarenta y cinco minutos, inundando calles y destruyendo viviendas. Las imágenes de la escena se difundieron rápidamente por las redes sociales. Muchos afirmaron que eran falsas. Pero no lo eran. Captaban un fenómeno meteorológico extremo que devastó a más de mil familias. En momentos como este, los gobiernos locales deben actuar con rapidez para llegar a quienes lo necesitan. En Maipú, los datos en tiempo real se convirtieron en una parte vital de ese esfuerzo.

Las primeras horas

Las primeras horas tras un desastre suelen marcar todo lo que viene después. En las primeras horas de la madrugada del domingo, los equipos municipales desplegados sobre el terreno confirmaron que cientos de familias lo habían perdido todo. A las 3:00 de la madrugada se había convocado al Comité de Gestión de Riesgos de Desastres (COGRID) para coordinar la respuesta inicial.

Al amanecer, los esfuerzos se tradujeron en una acción organizada. Se desplegaron equipos por todo el territorio para evaluar los daños, apoyar a las familias, gestionar las labores de limpieza y entregar ayuda. En una situación que cambiaba rápidamente, los funcionarios locales necesitaban algo más que buena voluntad y trabajo duro. Necesitaban información fiable sobre dónde eran más graves los daños, qué necesitaban más las familias y cómo se podían dirigir los recursos sin demora.

Poner la tecnología en acción

Maipú respondió situando la tecnología y un mejor uso de los datos en el centro de su respuesta de emergencia.

Esto no se creó de la nada. Desde principios de la década de 2000, la ciudad ha desarrollado un sistema de información geográfica conocido como SITMA (Sistema de Información Territorial de Maipú). La plataforma reúne diferentes capas de información local y permite registrar incidentes con una geolocalización precisa a través de dispositivos móviles. Además, el ayuntamiento ya había puesto en marcha en 2022 el MAI, un asistente virtual disponible a través de WhatsApp que ayuda a los residentes a acceder a información y servicios municipales.

Tras la tormenta, estas dos herramientas se combinaron en un único mecanismo de respuesta. Mientras los equipos sobre el terreno comenzaban a registrar los casos en tiempo real, los residentes informaban de sus propias situaciones a través de MAI. A través de este canal, el municipio recibió más de 2.000 informes de los ciudadanos, que incluían datos de ubicación junto con actualizaciones de estado y fotos o vídeos.

El vínculo entre el trabajo de campo municipal y la información directa de los ciudadanos proporcionó a Maipú algo muy valioso: datos georreferenciados que permitían cartografiar las necesidades en todo el territorio. Esto facilitó la identificación de prioridades, orientó los trabajos de recuperación y permitió comunicarse con claridad con las autoridades nacionales y otros actores públicos y privados involucrados en la respuesta.


COGRID en Maipú por sistema frontal


Ampliación de la respuesta

Con el paso de los días, la información se actualizaba a diario gracias a las denuncias de los ciudadanos y al trabajo sobre el terreno. A lo largo de la semana se desplegaron equipos sociales municipales, con el apoyo de otros gobiernos locales, para gestionar el formulario FIBE (Formulario Básico de Emergencia). Este paso fue crucial, ya que el formulario es imprescindible para acceder tanto a las ayudas municipales como a las nacionales. En menos de siete días, se completaron con éxito más de 1 400 de estos formularios. Esto permitió que más de 800 familias recibieran la ayuda de emergencia directamente en su cuenta bancaria en tan solo 10 días, mientras que los hogares restantes recibieron la ayuda en las semanas siguientes.

Una lección local con relevancia más amplia

Aquí hay una lección más amplia para las ciudades que se enfrentan a riesgos climáticos crecientes. Los debates sobre políticas basadas en la evidencia y una administración pública impulsada por los datos pueden parecer a veces alejados de las presiones cotidianas de la administración pública local. A menudo se consideran ambiciones a largo plazo en lugar de herramientas prácticas para la acción en primera línea.

La experiencia de Maipú demuestra lo contrario. Cuando la tecnología pública ya está implantada y los equipos saben cómo utilizarla, los datos pueden hacer que el Estado responda mejor justo en el momento en que la gente más lo necesita. SITMA, MAI y los sistemas de pago existentes no sustituyeron a los trabajadores públicos. Les ayudaron a trabajar más rápido, con una visión más clara de lo que estaba sucediendo en toda la ciudad.

Esto es importante porque los fenómenos meteorológicos extremos ya no son una rareza. Las administraciones locales se encuentran cada vez más en primera línea frente a inundaciones, incendios y olas de calor, a menudo con tiempo y recursos limitados. En ese contexto, la recuperación no solo depende de los planes de emergencia, sino también de la capacidad de recopilar, verificar y utilizar la información con rapidez.

Prepararse antes de la próxima crisis

El caso de Maipú no es simplemente una historia sobre herramientas digitales. Es una historia sobre la preparación. Nuestra ciudad pudo responder rápidamente porque ya había invertido en sistemas, capacidad local y canales de contacto con los ciudadanos antes de que llegara la tormenta. Esa es una lección importante para otras ciudades. La tecnología resulta más útil en una crisis cuando ya forma parte de la gestión pública cotidiana.

Por supuesto, ninguna plataforma puede sustituir el compromiso de las personas que responden sobre el terreno. Es el trabajo de los equipos municipales, los trabajadores sociales y los socios locales lo que hace posible la recuperación. Pero sus esfuerzos pueden llegar más lejos cuando cuentan con el respaldo de información oportuna y sistemas que ayudan a convertir los informes en una respuesta rápida.

En el caso de Maipú, los datos ayudaron a convertir una emergencia caótica en una recuperación más ordenada. Para otras ciudades, el mensaje es claro: si los gobiernos locales quieren responder mejor a las crecientes crisis climáticas, deben desarrollar las herramientas y la tecnología antes de que llegue la próxima tormenta.


El artículo original fue publicado por El País.

Mayor of the Municipality of Maipú |  + posts

Tomás Vodanovic Escudero was born in Santiago, Chile, in 1990. He holds a degree in sociology from the Pontificia Universidad Católica de Chile and has specialized in Public Policies at Georgetown University.
At the age of 20, Tomás founded the NGO “Formando Chile,” dedicated to promoting inclusive growth in underprivileged neighborhoods through education. He also served as a teacher of History, Geography, and Citizenship Education in “Enseña Chile,” a member of Teach for All. Since 2018, Tomás has been actively involved in the community of Maipú. Initially, he served as a staff member for a congressman and, in 2021, was elected as Maipú’s Mayor with an overwhelming 47% of the votes, making him the most voted mayor in those elections. In 2024 he was reelected with a 70% of the votes, making him the most voted mayor in Chilean history. Tomás is dedicated to revitalizing public spaces, enhancing user experience in Maipú’s services and generating an effective work environment.