Este blog forma parte de una serie publicada en el marco del Foro de Desarrollo Local de la OCDE 2025, cuya Reunión Anual titulada “Inspiraciones globales, transformaciones locales” se llevará a cabo del 8 al 11 de julio en Barranquilla, Colombia.
En todo el mundo, los territorios están repensando cómo mantenerse competitivos frente a los rápidos cambios tecnológicos, la transición ecológica y la evolución de las cadenas de valor globales. Con la llegada del Foro 2025 a Barranquilla—la primera ciudad anfitriona en América Latina—se abre una oportunidad única para analizar las tendencias globales que están moldeando el futuro del desarrollo local, el crecimiento inclusivo y las estrategias para generar buenos empleos y mejorar la calidad de vida.
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En Colombia, la mayoría de los trabajadores no recibe un comprobante de pago formal ni cotiza para una pensión. En 2024, el 55,4% de la fuerza laboral se encontraba en empleos informales, ganándose la vida en trabajos sin contrato laboral formal, sin protecciones legales ni acceso a la seguridad social.
Los trabajadores informales no necesariamente están haciendo algo malo: pueden estar manejando pequeños negocios, conduciendo taxis o trabajando en el campo. Sin embargo, sus empleos tienden a ser menos estables, menos seguros y con menos beneficios y oportunidades de progreso. Para el Estado, esto implica menores ingresos fiscales, una productividad más débil y una economía más frágil. ¿Cómo puede Colombia cambiar el rumbo frente al trabajo informal?
Una historia de dos Colombias
El trabajo informal representa un verdadero reto para los formuladores de políticas públicas en América Latina y el Caribe. Y Colombia presenta una de las tasas más altas -por encima de países como Chile y Brasil, por ejemplo-. Ha habido avances: desde 2010, la tasa de informalidad ha caído 14 puntos porcentuales. Pero para avanzar más, se requieren mercados laborales locales más sólidos.
En mercados laborales más fuertes como Bogotá, Medellín y Manizales, las tasas de informalidad están por debajo del 35%, mientras que en Sincelejo, Riohacha y Valledupar alcanzan el 65%, y en zonas rurales llegan hasta el 80%.
En áreas urbanas, los trabajadores informales suelen ser jóvenes menores de 25 años, con niveles educativos bajos. Muchos trabajan en microempresas o por cuenta propia. Por su parte las empresas de más de 50 empleados representan más del 60% de los empleos urbanos formales. Menos del 3% de los trabajadores en estas grandes empresas son informales.
En las zonas rurales, los trabajadores informales se concentran principalmente en el sector primario (agricultura, ganadería y minería) y suelen ser trabajadores independientes o jornaleros, también con bajos niveles de educación formal.
Las tasas de informalidad laboral varían ampliamente en las regiones de Colombia
Gráfico 1: Tasa de informalidad laboral urbana y total nacional, 2010-2024

Nota: La informalidad laboral se define como el número de trabajadores que no cotizan a pensiones sobre el número de trabajadores que está trabajando en el período de referencia. Fuente: GEIH. Cálculos de los autores.
Gráfico 2: Tasa de informalidad laboral según tamaño de la empresa, 2010-2024

Fuente: GEIH. Cálculos de los autores.
¿Por qué tantos colombianos trabajan en la informalidad?
Las raíces de la informalidad en Colombia son profundas y múltiples.
Primero, las regulaciones tributarias y laborales desincentivan la formalización de los pequeños negocios. Para las empresas más pequeñas, el costo de formalizar el empleo -tanto en dinero como en tiempo- resulta demasiado alto. Muchas sienten que no pueden permitirse pagar el salario mínimo, relativamente elevado, especialmente para trabajadores con habilidades limitadas y poca preparación para el mundo laboral. Además, el sistema tributario y regulatorio agrega costos adicionales. Segundo, muchas pequeñas empresas no logran escalar ni desarrollar sistemas más formales debido a la falta de financiamiento y de apoyo empresarial.
Estos problemas son más graves en mercados laborales locales débiles, donde las bajas habilidades y la actividad económica de bajo valor no justifican los costos de la formalización.
¿Qué ha hecho Colombia hasta ahora?
Colombia no se ha quedado de brazos cruzados. Durante la última década, el gobierno ha impulsado una serie de reformas para enfrentar la informalidad. La Ley de Primer Empleo de 2010 ofreció incentivos a las empresas para contratar jóvenes y simplificó los procesos para formalizar negocios. Posteriormente, se llevaron a cabo más reformas para reducir los impuestos sobre la nómina y permitir contribuciones más flexibles a la seguridad social. Durante la pandemia de COVID-19, se implementaron medidas de emergencia para proteger empleos y empresas, evitando un aumento mayor de la informalidad.
Las tasas de informalidad han disminuido, pero siguen siendo incómodamente altas. Además, muchas políticas no logran llegar a los grupos más vulnerables o son de difícil acceso debido a la burocracia y la tramitología.
¿Qué más se puede hacer?
Se requiere más acción a todos los niveles. A nivel nacional, se necesitan mecanismos de apoyo que permitan que los negocios pequeños se conviertan en empresas sostenibles en lugar de permanecer como actividades de subsistencia. La legislación laboral y tributaria debe ser más flexible para permitir que las micro y pequeñas empresas puedan contratar trabajadores de manera formal. También sería clave un mayor uso de herramientas digitales para simplificar la administración tributaria y las contribuciones a la seguridad social, reduciendo las barreras de tiempo y costos que enfrentan actualmente los pequeños negocios.
Sin embargo, también se requiere acción territorial focalizada: impulsar las habilidades de los trabajadores, apoyar la creación de nuevos emprendimientos de mayor valor agregado y atraer inversiones y empleos a las regiones donde predomina la informalidad.
Construyendo un camino hacia el empleo inclusivo
Colombia ha logrado avances en la reducción del trabajo informal. Ahora es el momento de ir más allá -y construir un sistema que combine políticas nacionales con acciones locales. Un sistema que reconozca los retos de las pequeñas empresas, elimine las barreras a la formalización, y promueva la creación de mejores empleos y habilidades en las regiones que más lo necesitan.
Porque con más trabajo formal, todos ganan: los trabajadores logran mayor seguridad, las empresas captan mejor talento, y las comunidades se vuelven más resilientes.
Apoyo de la OCDE a los esfuerzos de Colombia para reducir la informalidad y fortalecer mercados laborales inclusivos
La OCDE ofrece un conjunto de análisis específicos por país y herramientas de política para apoyar la transición de Colombia hacia un empleo más formal y productivo. Entre las publicaciones relevantes se incluyen OECD Reviews of Labour Market and Social Policies: Colombia 2024, OECD Economic Survey of Colombia 2024 y From Informal to Formal Jobs: The Contribution of Cooperatives in Colombia, que brindan orientación para abordar la informalidad, mejorar la protección laboral y aprovechar las cooperativas como vías hacia la formalización.


