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La economía circular: una oportunidad para la nueva normalidad en Granada, España

En muchas ciudades del mundo, la pandemia de la COVID-19 ha generado debate en torno al rol de gobiernos locales en materia de salud pública, de bienestar social y de economía local. La provincia de Granada ha sido severamente castigada, superando los 80.000 casos y 1.600 muertes para mayo 2021. Además, el desempleo, que se encontraba entre los más altos de España antes de la pandemia, alcanzó el 28,4% en diciembre 2020; y el sector turístico, uno de los pillares de la economía granadina se ha paralizado debido a las medidas para contener la pandemia, teniendo como consecuencia una reducción del PIB de la provincia del 12,6% en 2020.

La crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad de replantear las políticas urbanas bajo una óptica más verde e inclusiva, mejorando a la vez la calidad ambiental, fomentando el crecimiento económico y la creación de empleos. En este sentido, la economía circular puede ser el medio para alcanzar este fin:

  • ofreciendo la oportunidad de hacer más con menos
  • haciendo un mejor uso de los recursos naturales disponibles
  • transformando los residuos en nuevos recursos, al tiempo que promueve nuevas formas de empleo y frena las desigualdades.

El informe de la OCDE sobre Economía Circular en Granada provee datos, análisis y recomendaciones para acompañar la transacción hacia la economía circular para una nueva normalidad en la ciudad en la fase de recuperación de la pandemia.

La visión de Granada sobre la economía circular debe basarse en las grandes fortalezas locales: el turismo y la ciencia.

En realidad, la economía circular no es un concepto nuevo en Granada. Desde 2015, la transformación de la planta de tratamiento de aguas residuales en una biofábrica ha sido un ejemplo concreto de cómo pasar de consumir energía a generarla, reutilizar del agua y generar nuevos materiales a partir de residuos. En base a esta experiencia, Granada puede dar un paso más fortaleciendo su relación con la fábrica urbana, reduciendo la generación de residuos y reutilizando los recursos, enfocándose en sus fortalezas: el turismo y la ciencia.

Gracias a sus diversos atractivos turísticos como la Alhambra o el barrio de Albaicín, la ciudad de Granada recibe más de 1.700.000 turistas al año y se encuentra entre los tres principales destinos turísticos de Andalucía. Si bien el turismo es una de las principales fuentes económicas de la ciudad, también puede tener impactos negativos en términos de gentrificación y generar externalidades en el medio ambiente en cuanto al uso del suelo, consumo de agua y alimentos, entre otros. Ejemplos concretos para aplicar un enfoque de economía circular en el turismo implican reducir el uso de productos desechables (los envases de plástico, los cubiertos, platos y vasos desechables); incluir los principios circulares en los modelos de negocio de los hoteles (reparando y reutilizando el equipamiento o aplicando modelos de “producto cómo servicio”); y evitar el desperdicio de alimentos (sustituyendo el buffet por modelos a la carta, vendiendo el excedente de alimentos a bajo precio y donando los mismos a los bancos de alimentos).

En 2017, el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad designó a Granada como “Ciudad de la Ciencia y la Innovación”, en reconocimiento a su inversión en infraestructuras científicas y tecnológicas. Los activos científicos de la ciudad -que incluyen el Parque Tecnológico de Ciencias de la Salud (PTS), uno de los pocos emplazamientos tecnológicos especializados en salud de Europa, así como OnGranada, el mayor clúster tecnológico y biotecnológico de la región, aportan grandes oportunidades para que la ciudad refuerce los vínculos entre la digitalización y la economía circular. En particular, estos activos proporcionan una plataforma para utilizar los nuevos datos y tecnologías para reducir los residuos y transformarlos en recursos.

Siendo una responsabilidad compartida, la transición hacia la economía circular requiere que todos los actores clave, desde el sector privado, las instituciones académicas, las organizaciones no gubernamentales, hasta los distintos niveles de gobierno estén plenamente involucrados. Además, teniendo en cuenta que la economía circular es transversal a todos los sectores, se deben diseñar políticas urbanas de manera complementaria y no aislada. Finalmente, es necesario que se potencien los vínculos entre las zonas urbanas y rurales para promover la producción local y el reciclaje de los residuos orgánicos.

Entonces, ¿cómo avanzar hacia la economía circular?

  1. Desarrollando instituciones más sólidas: Granada debería considerar la creación de una oficina municipal dedicada a la economía circular para coordinar las acciones de los diferentes departamentos. Esta oficina podría desarrollar e impulsar una estrategia de economía circular como se ha producido en Ámsterdam, París y Londres. La estrategia proporcionaría objetivos claros; y trabajaría para promover una cultura de economía circular, basándose en ejemplos inspiradores de iniciativas en otras ciudades como el “Circularweekend” de Valladolid, donde emprendedores unen sus fuerzas en proyectos circulares, o los “embajadores de la economía circular” de Londres, para concienciar en el trabajo.
  2. Mejorando la coordinación: Granada puede tomar medidas para favorecer la coordinación con las estrategias de economía circular a nivel nacional, así como con la región de Andalucía; identificando sinergias con otras iniciativas de la ciudad sobre la economía circular; estableciendo colaboraciones con los principales actores de la ciudad; y experimentarando/implementando proyectos a pequeña escala, por ejemplo a nivel de barrio.
  3. Incorporando un enfoque sistémico: Una forma de predicar con el ejemplo podría ser la aplicación de una óptica de economía circular a la contratación pública, como ocurre en ciudades como Ámsterdam y Liubliana. Existen otras oportunidades de explorar opciones de financiación para acelerar la transición; inversiones en habilidades y capacidades para impulsar la economía circular; y apoyo a las empresas para que adopten y desarrollen nuevas soluciones que aprovechen el potencial de Big Data, el Internet de las cosas y el blockchain para la economía circular.

Para más información, visite: www.oecd.org/regional/roundtable-circular-economy.htm

Este artículo también se encuentra disponible en inglés.

Author profile

Ander Eizaguirre is a Policy Analyst within the OECD Water Governance and Circular Economy Unit, Cities, Urban Policies and Sustainable Development Division of the OECD. He contributed to policy dialogues on the circular economy and water at national and subnational level, including the OCDE Policy Dialogue on the Circular Economy in Granada, Spain. He is also one of the authors of the recent OECD Report on the Circular Economy in Cities and Regions. Prior to joining the OECD in 2018, he worked on climate and energy policies at the Permanent Delegation to the EU of the CEOE (Spanish Federation of Companies). He has a Master in Economic Research from UNED University of Spain.